La Cañada del Mesto

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Como inicio de la temporada de ‘pateo’ por la montaña, (se puede hacer senderismo en pleno invierno, pero soy más friolero que un africano en Siberia) he iniciado mi periplo en la Cañada del Mesto.
Discurre esta en la Sierra del Pozo (Jaén) contigua y vecina al Parque Natural de Cazorla, recorre el curso del río Guadalentín desde la cola del Embalse de la Bolera hasta la Nava de San Pedro ya en pleno Parque.
La Cañada es una meseta a unos 1300 m. de altitud por lo que queda al margen de la nieve que aún perdura en las cumbres y al amparo del viento y frío de las alturas, con un desnivel de no más de 300 metros te permite un paseo relajado mientras haces las fotitos de rigor.
El trayecto es una sucesión de cortijos en ruinas rodeados de encinas, sabinas y enebros entre los que debería verse algún gamo, corzo o jabalí que es la fauna más común del lugar pero que no hay manera de conseguir hacerles una foto pues te huelen antes que los veas a ellos y desaparecen como por arte de magia (y puedo juraros que me lavo de cuando en cuando) de modo que después de acarrear el teleobjetivo todo el día me tuve que conformar con los paisajes de siempre (a ver si algún día voy al Zoo y cambio de temática)










Ibones de Panticosa

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Ibón de Asnos / Sierra de Partacua

En la cabecera del Valle de Tena si nos dirigimos a su margen derecha una pequeña carretera local nos dirige al pueblo de Panticosa, típico pueblo montañés en la confluencia de los ríos Caldarés y Bolática.
En los alrededores se pueden llevar a cabo multitud de rutas de montaña, entre ellas la ascensión a los Valles de Ripera y Yenefrio al pie de la Sierra de Tendeñera en el entorno de los lagos glaciares de Sabocos y Los Asnos.
El paraje ronda los 3000 metros de altitud por lo que presenta un aspecto desprovisto de árboles, semejante a un paisaje lunar de calizas descarnadas, rotas, precioso si no estuviera mancillado por las torres de la pista de esquí que orada sus laderas (progreso y naturaleza nunca van de la mano).
Las vistas son impresionantes: al este Peña Telera , al norte la cabecera del Valle con Sallent de Gállego como guía y al oeste el Macizo de los Infiernos también conocido como Quijada de Pondiellos con la mayor concentración de ibones del Pirineo.

Ibón de Sabocos


... / Sallent de Gállego
Ibón de Asnos


Marmota / ...

La cascada con “camisa nueva”

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Como diría mi abuelo: “cuatro ojos ven más que dos”. La cuestión es que en el post inferior de las cascadas, me comentaba Carolina : ‘Lo único que les veo un poco apagadas de color....’
No quedó ahí la cosa, sino que amablemente por su parte se puso manos a la obra y me mandó dos versiones con las correcciones a que se refería, que son las que podéis ver a continuación.
Revisando las tomas originales creo haber descubierto donde estaba el error. Como le comenté a ella, los que usamos cámaras reflex solemos dejar el balance de blancos en automático (por comodidad y porque no tengo fotómetro). Como sabéis el balance de blancos controla la temperatura de la luz (no es lo mismo un objeto iluminado con la luz del sol que con un fluorescente…).
Pues bien, el fotómetro de la cámara en automático normalmente resuelve con bastante éxito la medición de la luz ambiente. Pero en situaciones de luz artifical o excasa como el atardecer de mis fotos no suele ser tan acertado y tiende en general a medir menor temperatura de luz de la real. La consecuencia es que la foto aparece con una tonalidad azulada (color frío) y colores más apagados que hace que difieran del color real de la escena.
La solución que me aporta Carolina está en modificar, si disparamos en formato raw el ‘Equilibrio de blancos’ o si disparamos en formato jpeg añadir una capa de corrección selectiva y jugar con los colores (referido al tratamiento en Photoshop).
No se si habré sabido explicarme o si puede ser de utilidad para alguien, para mí al menos si lo ha sido.
Gracias por tu interés y aportación Carolina.
Corregida con equilibrio de color

modificada con corrección selectiva


En busca de la cascada perfecta

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Una fotografía de un río o una cascada suele acabar en una buena fotografía, pero…
Hay que localizar el lugar y que todo esté en su punto: luz, vegetación, agua, conseguir una posición que te proporcione un buen encuadre y tener la lucidez de ‘ver la foto’ y plasmarla, claro, no es todo lo fácil que pueda parecer.
Siempre sueño con conseguir ‘esa foto’, pero…
Llego al lugar y sí, hoy si baja agua, pero resulta que es invierno y el matorral está seco, si me espero a la primavera todo estará verde, pero entonces no bajará agua, la luz es algo fuerte, ¿desde esta orilla o la otra?, ¿más velocidad o menos?…
¡¡Dios quién me mandaría a mí comprar una cámara de fotos!!



Arboles singulares: Las Secuoyas de la Losa

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Circulando por la carretera de la Losa entre las poblaciones de Huéscar (Granada) y Santiago de la Espada (Jaén) podemos contemplar varios ejemplares de secuoyas.
Estos árboles originarios de América, vinieron a estas tierras de manos del Marqués de Corvera desde el Yosemite Park de California.
Popularmente conocidas en el lugar como “Mariantonias” derivado de su nombre científico wellingtonias (cosas del pueblo llano que no dominamos el inglés) rondan el siglo y medio de edad, unos 75 metros de altura y algo más de 7 metros de perímetro de tronco. El ejemplar de secuoya de mayor porte conocido en el mundo es el denominado como General Sherman en California.
En España solo se conocen estas y otro bosquete en Cantabria, son hoy día el árbol más longevo (se cree que puede vivir varios milenios) y el de mayor altura.
Solo añadir que si alguno se siente picado por la curiosidad de verlas, tendrá que conformarse con contemplarlas desde la distancia. Están dentro de una finca privada de propiedad de un Barón que hace unos años las valló con una alambrada bajo el pretexto de conservarlas y ponerlas a salvo de los asiduos visitantes, y es que como reza el dicho “con la iglesia hemos topado” (perdón en este caso es con la nobleza, pero ‘tanto monta, monta tanto…’).



Embalse de la Bolera: El camino del agua

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En contadas ocasiones se produce por estos lares el espectáculo de un embalse rebosante, y eso se traduce en todo un acontecimiento que por lo inhabitual del momento nadie quiso perderse a pesar de lo desapacible de la tarde.Otros embalse limítrofes también han registrado ganancias aunque siguen lejos de desbordarse: San Clemente y el Negratín


El Valle de Bujaruelo (II)

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Caminando junto al Río Ara, el Valle de Ordiso poco a poco se va encajonando en un estrecho paso de altos paredones rocosos, el río forma aquí algunos rápidos y saltos de agua que se aprecian entre los árboles. Al poco, vuelve de nuevo a abrirse el valle junto al refugio de Sandaruelo, dando vista a las altas cumbres que conforman la línea fronteriza.
Por aquí pasaban antaño peregrinos, pastores y contrabandistas a través del Puerto de Gavarnie a la vecina Francia, hoy transitado poco más que por algún loco amante de la montaña.
Desde este punto, la idea era bajar por el Valle de Otal hasta el punto de partida, pero la lluvia me obligó a encerrar la cámara y volver sobre mis pasos.




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