Ordesa: El Pirineo por excelencia



Si hay una visita ineludible para el que se acerque al Pirineo, esta es el Parque Nacional de Ordesa., y concretando más, el Valle de Ordesa.

Tras llegar a Torla como punto de inicio, hay que dejar el vehículo por la aglomeración de personas que se origina. Desde aquí una línea de autobuses te traslada hasta la Pradera de Ordesa, lugar de inicio de la variedad de rutas posibles que se ofertan.
Dejando de lado las largas rutas que ascienden en busca de los tres miles, a la mayoría de ‘senderistas domingueros’ que pasamos por allí, nos queda la opción más factible: subir valle arriba hasta la cascada Cola de Caballo en el Circo de Soaso que cierra el valle.
Esta ruta se puede hacer por la vía fácil en cuanto a desnivel, si seguimos la pista paralela al río Arazas hasta su cabecera.
La otra, para los que le guste ‘adornar el paseo’ con algo de más emoción, es optar por la Senda de los cazadores.
Esta alternativa, deja a un lado el fondo del valle para remontar ladera arriba hasta la Faja de Pelay. Son unos 600 metros de desnivel en escasa distancia. El ascenso pondrá a prueba tus pulmones y al llegar arriba podrás comprobar con cierta decepción que estás en el mismo punto de partida, eso sí, 600 metros más arriba.
La contrapartida es que situado en tan aventajado balcón natural tu visión de los altos picos a tu alrededor recompensará con creces el esfuerzo (si el tiempo lo permite). Además una vez en este punto todo el gasto está hecho, el resto del camino es en descenso, sin olvidar que la distancia es considerable, unos 16 km en total
Toda la vertiente derecha del río Arazas se ofrece a tus ojos: El Gallinero, Tobacor, El Circo de Carriata, el Circo de Cotatuero, todos ellos cercanos a los 3000. Sobre ellos sus hermanos mayores en una línea que culmina en el Monte Perdido con sus 3355m
De la vuelta, por el fondo del valle, y su majestuosa sucesión de cascadas trataré en una próxima entrada.








5 comentarios:

juanjo dijo...

Nuevamente vuelves a conseguir unos colores impresionantes. ¿Cómo los consigues? ¿Filtros?

R. A. Riveiro dijo...

Quien fuera un águila para volar sobre tan bellos paisajes. Un lugar increíble, muy buenas imágenes.
Saludos.

Juan T.A. dijo...

Juanjo, en esta ocasión no hay uso de filtros, están tal cual.
El día nublado en su mayor parte, dejaba a ratos pasar algunos rayos de luz. Esa misma neblina atenúa la intensidad de la luz y realza el colorido, teniendo en cuenta que están hechas a mediodía del mes de agosto.
Sencillamente es aprovechar las luces del momento
Saludos

Ñoco Le Bolo dijo...

Le haces un bello regalo a mi memoria.
Tobacor es un desierto semilunar. Un lugar para perderse fotografiando. Yo no llevaba máquina.

Saludos
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josh dijo...

Me paso por aquí de rebote y me quedo mirando estos paisajes que de espectaculares se tornan en irreales, como si fueran aquellos decorados de lugares imposibles en las películas de tarzán y tantas otras, antes de que los ordenadores entraran en escena.
Debes tener los pulmones de un color rosado sanísimo, qué envidia.

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