San Juan de la Peña y alrededores: Santa Cruz de la Serós.



Siguiendo la cronología de mis pasos, se trataba de comenzar el periplo con tranquilidad, así a modo de ‘aperitivo’, inicié esta propuesta de ruta de las más conocidas y transitadas por el turista. Un recorrido por el Paisaje Protegido de los montes de San Juan de la Peña y Monte Oroel, en el que se conjugan la belleza natural de los montes del prepirineo con la cuna del reino de Aragón.

Existen diferentes vías de acceso y modos de llevarla a cabo, en mi caso, es una mezcolanza de la propuesta habitual de los folletos turísticos, la propia información recopilada navegando por Internet y el juego de azar que supone el ‘voy a ver que hay por aquí’ (esa aventura que colmata tu adrenalina cuando te adentras en lo desconocido)

Como la mayoría de las recomendaciones llevan a iniciarla desde Jaca, dirección al puerto de Oroel y desde aquí tras dejar atrás el desvío de Bernués acceder al monasterio nuevo de San Juan, yo, que en mi caso soy aplicado y obediente, opté por la ruta que desde Jaca baja a orillas del río Aragón por la Canal de Berdún en dirección a Santa Cruz de la Serós.

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Santa Cruz de la Serós. (162 habitantes) Enclavado en la falda de la sierra, conjuga la arquitectura popular con nuevas construcciones. Fue en sus orígenes villa real de gran relevancia, pues era paso obligado y lugar de reposo de cuantos acudían en visita a San Juan de la Peña.

Su nombre deriva del antiguo Santa Cruz de las Sorores (hermanas en aragonés) en clara alusión al antiguo cenobio femenino de la orden benedictina que se erigió hacia el 1060 y en el que ingresaron las tres hijas del rey Ramiro I de Aragón, a la par, Urraca, Teresa y Sancha (singular destino el de las mozas de entonces). El monasterio, reservado a las hijas de reyes y la nobleza, vivió su apogeo con la llegada de estas y de sus dotes, claro está. En el siglo XVI el traslado de sus inquilinas a Jaca supuso su decadencia y su práctica desaparición.

De aquellos esplendores, hoy queda la monumentalidad de su iglesia de Santa María (siglo XII), joya del románico aragonés y que permanece casi intacta con el paso del tiempo. De su interior nada puede ver y por tanto tampoco poseo imágenes, es el peaje de iniciar la ruta a horas tempranas, que cuando llegas aun no han abierto las puertas a las visitas.




Completa el conjunto monumental a la entrada del pueblo, la Ermita de San Caprasio (siglo XI), ejemplo del arte lombardo.
Visto lo visto, lo siguiente es continuar por la serpenteante carretera que en pocos Km. pero algo más de tiempo (¡vaya autopistas que se gastan por aquí!) nos subirá a lo alto de la sierra y a la explanada de San Indalecio, junto al monasterio nuevo de San Juan, para esta vez siguiendo las recomendaciones, continuar nuestro recorrido.

3 comentarios:

cuentosbrujos dijo...

Un reportaje cojonudo, de veras
saludos brujos¡¡¡

jta dijo...

Pues se agradecen tu visita y tus palabras.
Saludos

cuentosbrujos dijo...

Esperaremos una próxima e ineresante ruta
saludos brujos

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