Acerca del cambio climático

|0 comentarios

Después de oír tantas disquisiciones sobre el tema, mira por donde, aquí, en esta mi tierra, al noroeste de la provincia de Granada, limítrofe con la provincia de Almería, con una pluviometría de apenas 300mm anuales oficiales, (algunos años no llegamos ni a la mitad), he aquí que se nos presenta un invierno que aparte de una nevada de las que se recuerdan y un inicio de primavera con tres semanas de constante borrasca y varios chaparrones que nos hace tener complejo de “galleguiños” nos lleva a pensar a más de uno que si esto es el cambio climático, pues bien venido sea, y que perdure.



Con paisajes como estos, áridos y descarnados, encajonados en un mar de barrancos poblados por espartales, más propios del desierto africano que del clima mediterráneo, la proliferación de días de lluvia hacen despertarse las cosechas, y tornar el paisaje en verdes a los que no estamos habituados y que miramos con la misma cara de asombro que este triguero (miliaria calandra) .


Rutas por Cazorla: Los Poyos de la Mesa

La ruta de hoy tiene su inicio en la Nava del Espino, a la que accederemos por el ya conocido carril viejo que une Vadillo Castril con los campos de Hernán Peréa. Durante la subida podremos vislumbrar los tajos de los poyos de la mesa, sobre los que en gran parte discurrirá nuestra ruta.

Al llegar a la Nava del Espino, una planicie de verdes prados, es donde dejaremos nuestro vehículo para dar inicio a nuestra caminata



Desde aquí, en ligera ascensión, dirigiremos nuestros andares hacia la cumbre del cerro Galán al que bordearemos por su base, mientras en permanente ascensión llegamos hasta el inicio de los Poyos de la mesa. Ya una vez en la cima, podemos contemplar las primeras vistas de los Poyos de la mesa, un promontorio de roca caliza que se adentra sobre el valle del Río Guadalquivir, y en primer plano el rastrillo de la Víbora.

Siguiendo nuestro camino, ahora ya por una planicie poblada de pinar, nos conducirá al frente tras dejar atrás una caseta de vigilancia de incendios, hasta el collado Galán.


Desde este punto las vistas son espectaculares, a nuestro frente podemos contemplar toda una suerte de picos rocosos, el Picón de los Halcones y la Peña de los Tornillos, entre ambos, un ramal de nuestra pista nos permite bajar hacia el Arroyo de los Tornillos, un enclave que permitirá a los corazones ávidos de sensaciones fuertes disfrutar a lo grande: en su parte superior la Cerrada del Pintor, en la inferior la Cerrada de la Canaliega, ambas, pasos horadados en la roca por las aguas del arroyo, pasos angostos de no más de 1 metro de ancho en algunos de sus tramos, donde los amantes del rafting, pueden dar rienda suelta a su adrenalina.

Para los más modestos, optaremos por la pista de la derecha que tras bordear el puntal de los poyos por su parte sur, nos acercará tras un breve paseo hasta la “cima” por así decirlo de nuestro paseo. Las vistas desde aquí abarcan todo el valle del río, desde donde podremos contemplar a vista de pájaro, el desarrollo urbanístico del parque nacional, y el deambular de vehículos que suben hasta el nacimiento del río, y es que ni siquiera aquí en la montaña estamos a salvo del turismo del ladrillo.

Eso sí, separados por unos cuantos metros de altitud, y a diferencia de ellos, estaremos acompañados de la visita esporádica de algunos animales que aún disfrutan de la tranquilidad de estos parajes, ardillas, gamos, y en este caso concreto de un endemismo de esta sierra, la lagartija de Valverde (algyroides marchi), espécimen descubierto allá por el 1959 por José Antonio Valverde, de ahí su nombre, reptil habituado a zonas umbrías de la sierra y que habita zonas muy localizadas de esta sierra.
El final de nuestra ruta, como es costumbre, nos lleva a desandar los pasos andados hasta nuestro vehículo a la espera de otra nueva jornada de montaña.


Semana Santa

|0 comentarios


Llegó la Semana Santa, y con ella el mal tiempo. Malo, para el turista que nos visita, bueno, para nuestros campos, que al fin y al campo es de lo que comemos.
Así que, aprovechando un paréntesis momentáneo del temporal, las cofradías salen a la calle a realizar sus estaciones de penitencia. Aquí, en mi pueblo, Galera (Granada) no llegamos a la altura de las procesiones de Sevilla, pero también tienen su encanto.
Os dejo unas imágenes del via crucis del Viernes Santo, en su parte final del recorrido a la llegada al Calvario.

Rutas por Cazorla: Laguna de Valdeazores

|0 comentarios

La de hoy es una ruta que se puede considerar continuación de la del Borosa, pero entrando por su parte sur. Para ello remontamos por la pista del antiguo camino de Castril, que desde Vadillo Castril sube hacia los campos de Hernán Peréa. Poco antes de coronar la cima montañosa, a la altura del collado Bermejo, es donde dejaremos el vehículo para iniciar nuestra andadura. Ya desde este punto tenemos unas vistas amplias de la zona norte de la sierra de la cabrilla, de la que pertenece la fotografía del pico de las covachas, hermoso lugar para hacer multitud de rutas, en una zona menos conocida del parque.

Desde collado Bermejo, iniciaremos el descenso por el barranco de Valdeazores. A poca distancia del inicio nos encontramos con el pequeño arroyo que surte aguas abajo a la laguna de Valdeazores, y que nos acompañara el resto de la ruta junto a la pista por la que transitaremos.

Durante el trayecto, es muy probable que nos crucemos con vehículos todo terreno, pues a pesar de ser una pista cortada al tráfico rodado, son habituales las excursiones programadas por una empresa local de turismo de Cazorla que lleva a sus “excursionistas” a visitar las lagunas. Señores encorbatados y señoras con sus mejores galas y tacones de aguja, de visita en la montaña, que te mirarán desde sus asientos con altanería y que cuando vuelvan a sus casas contarán que han pasado el fin de semana en la montaña, cuando realmente apenas sus pies se han manchado del polvo del camino. No creo necesario que diga que opino de los mismos, cada cual disfruta de la montaña como quiere (o como puede).

Siguiendo con lo nuestro, tras una hora, más o menos, de plácido paseo, llegamos hasta la laguna de Valdeazores. No es una laguna propiamente dicha, pues una pequeña presa de hormigón es la causante del remansamiento de las aguas. Aquí podremos hacer una primera parada y tomar un bocado mientras contemplamos el paisaje a nuestro alrededor y hacemos uso de nuestras cámaras para conseguir la foto de las numerosas aves que habitan el lugar (que siempre estarán demasiado lejanas, las condenadas).




Tras la pausa, seguiremos el descenso, y en apenas 1 km. alcanzaremos el embalse de los Órganos, final de la ruta anterior del Borosa.


Desde aquí nos queda al margen de dar un paseo por sus alrededores, visitar el nacimiento de Aguas negras, ya en el arroyo del Infierno, distante apenas 100 metros desde el embalse. Un torbellino de agua que surge de las hendiduras de la roca.
Este es el final de la ruta de ida. En la orilla del embase hay zonas de prado donde descansar y comer, mientras pensamos en la vuelta, eso sí, esta vez en subida.

Related Posts with Thumbnails